Inflamación, ¿amiga o enemiga?

Inflamación e inmunología

Inmunología es el estudio del sistema inmune (el defensor del organismo) y la inflamación es una de sus estrategias.

¿qué es inflamación?

La respuesta inflamatoria es una forma dinámica que tiene el cuerpo de librarse de los agentes infecciosos exógenos, que penetran al organismo a través del aire y  los alimentos. O de los agentes nocivos endógenos, producidos dentro del cuerpo, como por ejemplo, la proliferación de algún tipo de bacterias.

Los beneficios de la inflamación

La inflamación es, por tanto, importante y necesaria porque nos protege de cualquier amenaza para la vida.
Podríamos decir que una respuesta inflamatoria aguda, tras una infección o un esguince, por ejemplo, es la forma que tiene el cuerpo (fisiológica) de asegurar que no haya gérmenes extraños e iniciar la reconstrucción de los tejidos dañados.

La inflamación es un ciclo completo

El inicio de una respuesta aguda inflamatoria conlleva toda una serie de procesos que se desarrollan en varias etapas.

  • Inicio
  • Desarrollo
  • Resolución


No es entonces un concepto binario: tener o no tener. Es un ciclo que necesita llegar a la resolución para poder terminar.
Cada parte del proceso da paso al siguiente.

Podría decirse que es como un itinerario, donde para llegar por al final hay que pasar por el medio.

Durante las fases iniciales la inflamación genera muchas bajas: es decir, muchas células que no estén suficientemente fuertes van a «quitarse del medio» (apotosis) antes de iniciarse la batalla y otras morirán durante la batalla. Pero como «normalmente» es un proceso de corta duración, los daños colaterales no suelen ser una amenaza grave para el organismo.

¿Cómo medimos la inflamación?

Los signos clásicos de cualquier inflamación en la fase inicial son:

  • calor,
  • dolor,
  • rubor (rojo),
  • tumor (hinchazón).


Si pensamos en el sistema inmune como un ejército, la inflamación sería un tipo de “operación” efectuada por unos soldados específicos. Podríamos decir que, en general, cualquier sistema de defensa necesita de unos “peace keeppers” (PK) que vayan diciendo a la tropa que está todo bien, cuando está todo bien. De hecho, la gran mayoría del tiempo no tenemos ninguna amenaza y por lo tanto el sistema inmune puede estar tranquilo si tiene estos PK (T cells) trabajando a fondo.

Pero, ¿qué pasa cuando la inflamación se prolonga en el tiempo? se hace crónica y deja supone un gasto energético: los soldados son caros de mantener, que puede desviar recursos hacia la vigilancia de una zona sospechosa. Generar estrés al sistema nervioso y algunas cosas más.

Síntomas de desequilibrio inflamatorio


La respuesta inflamatoria mantenida en el tiempo, deja de ser normal para convertirse en una respuesta patológica. Los signos son más sutiles pero que pueden perpetuarse generando un aviso de “peligro constante” que se transmite del cuerpo al sistema nervioso y viceversa.
El estrés puede ser uno de estos activadores de “peligro”, del mismo modo que lo puede ser el exceso de ejercicio, fumar, permeabilidad intestinal, síndrome metabólico (concentración de grasa visceral)…

¿Cómo podemos identificarla?

Los síntomas aparecen poco a poco, de forma indefinida y se presentan como:

  • fatiga crónica,
  • pérdida de concentración, de memoria (disfunción cognitiva)
  • dificultad para perder peso,
  • dificultad para conciliar el sueño,
  • dolores de cabeza,
  • hinchazón postprandial (después de comer),
  • caída del pelo,
  • lesiones que tardan mucho tiempo en curarse.

No se sabe cómo se acumula en el tiempo… cuantosaños de inflamación de bajo umbral son necesarios, pero parece que a más edad, se encuentra más inflamación en los tejidos (ver el concepto de “inmuno obsolescence”). A medida que envejecemos (o a mayor tiempo conviviendo con hábitos nocivos) el sistema inmune pierde eficiente: se reduce la variabilidad y cantidad de microbiota, aparece sarcopenia (se pierde la cantidad de células musculares…).

Muy relacionado lo que acaba con la vida en occidente.

Enfermedades cardiovasculares, cáncer, caídas por atrofia muscular o disfunción metabólica. Son fenómenos «normales» que aparecen con la edad, pero y si éstas inflamaciones de bajo umbral (meta-inflammation) fueran causantes de que estas enfermedades aparezcan antes de tiempo.

Empiezan a aparecer estudios que señalan que enfermedades del sistema nervioso, como el Alzheimer, el Parkinson y la depresión, o enfermedades autoinmunes (esclerosis múltiple, psoriasis reumatoide o osteoartritis) podrían estar relacionadas con procesos de inflamación crónica de bajo umbral.

Todavía hay mucho por investigar, por lo tanto, sería peligroso y simplista decir que la dieta mediterránea puede curarte de una enfermedad instaurada, pero todo indica que la combinación de estilo de vida saludable: dieta, ejercicio, descanso, socialización, respirar de manera consciente, quedarse en babia, etc., pueden tener un efecto químico inmediato y pueden actuar como agentes protectores.

¿Sabías que quedarte en babia tiene efectos positivos para tu sistema nervioso? Es una forma de ahuyentar el dolor crónico.

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